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No te aburras, que es peor

Ni la pasión, ni la envidia, ni la ambición desenfrenada. Ninguno de esas dolencias menores puede torcer al hombre hacia el mal camino.

Es verdad: se sobreestima a la maldad porque se subestima a la estupidez. Pero se subestima a la estupidez porque se ningunea al aburrimiento.

Ah, sí: no hay peor cosa que una persona aburrida. Del ocioso al vago y mal entretenido hay un paso, y se requiere un movimiento mínimo. Como el que se precisa para apretar un botón rojo y que de golpe todo haga pum.

El típico caso del ser humano aburrido es el malo de las películas de James Bond. Si querés liquidar a un tipo le pegás un tiro y a otra historia. Ahora, si lo atás frente a una rueda dentada y mientras avanza lentamente hacia la muerte le vas contando lo que le espera, entonces no querés matarlo sino darle conversación. ¿Y eso por qué? Porque te aburrís como un hongo. Y ya que estamos, que sea un hongo nuclear.

Un tipo malo atropella y se da a la fuga. Un aburrido empieza a preguntarse qué pasará si te pone kerosén en el café. Los chicos malos les pegan a los más débiles. Los aburridos le atan al gato un petardo en la cola o lo largan desde el balcón a ver si es cierto que cae de pie.

El aburrimiento es la madre de todos los males de este mundo, justamente porque el embole llama a gritos a la imaginación. Y el efecto combinado es peor que mezclar red bull con vodka. Porque el alcohol te deshinibe y te hace hacer payasadas, claro, pero al aburrido ocurrente se le borra el "qué sucederá después".

A ver: el aburrido es el coso que tira una piedra lejos para calcular cuánto tarda la caída. Le importa un pito si el ruido que hace es de un parabrisas roto, o el cráneo de un semejante. El blanco no está en los planes del aburrido. Él tira la flecha y al resto del mundo que le den.

Y ahí está la diferencia y lo que lo convierte en peligro. El malo tiene un objetivo claro y si puede dar el golpe sin fractura, bárbaro. El aburrido improvisa en dirección a la catástrofe, y eso lo torna muy jodido de detectar.

Es más fácil salir rajando de un huracán si te avisan 5 minutos antes, que escapar de los efectos de un tipo que llena de alquitrán la media y de golpe la vida lo pone frente a un ventilador.

Hay que empezar a afinar el ojo y detectarlos antes de que suban al coche. A la hora de elegir pareja, de contratar a alguien, de votar en una elección. La gente que no sirve puede disimularlo pero dura poco. Al aburrido le brota el Alien del pecho en el momento menos pensado y aunque zafes de que te muerda, seguro te va a salpicar.

Y lo peor de todo: los malos ya vienen de fábrica, pero cualquiera de nosotros se puede aburrir. Y como nadie está a salvo de convertirse en un peligro que camina, mejor poner la vida en remojo y empezar a revertir las escalas de prioridad.

Porque de nada nos van a valer la guita, el amor ni los sueños si no nos garantizan, por lo menos, un poco de diversión.

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Comentarios

He tenido a varios aburridos muy cerca. Qué miedo.

Estoy de acuerdo.
Los aburidos son peligrosos, pero yo creo que mucho más lo son: los necios. Mi tío me aconsejaba: "nunca subestimes la estupidez humana" y creo que tenía razón. Fijate que no hay malos, hay imbéciles... y por supuesto, son aburridos. Y son peligrosos.

qué buena estuvo esta Erlich. Buenísima.
Y te voy a hacer caso, arrancaré a perder de los aburridos/as.
Estar ocupada, en este momento, no es problema. Por suerte.
Un besote.

ps qué buena!

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