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El satánico doctor House

Mi serie favorita se llama House.

¿Quién es House? House es el Jefe de la Unidad de Diagnóstico de un gigantesco hospital de New Jersey. Dotado de un brillante cerebro y una agudísima capacidad de observación, House es capaz de diagnosticar a un paciente cualquiera sin pedirle que se desnude o mirar su ficha personal. En los casos más complejos, manda a su personal a que hagan los análisis, las pruebas y el trabajo sucio mientras él se dedica a atar cabos en su pizarra y a desentrañar las enfermedades más complicadas que se te puedan ocurrir. ¡House diagnostica sin tratar a sus pacientes! "Todos mienten" argumenta en favor de mantener distancia. Todos mienten y él está ahí para descubrir la verdad.

House no viste guardapolvo blanco para que lo confundan con los pacientes. No quiere que se den cuenta que es médico, a ver si encima lo hacen laburar. Lleva unas camisas que no dan más de tanta arruga, un saco oscuro encima, vaqueros y zapatillas Nike. House es rengo por un infarto que lo dejó sin músculo en el muslo derecho, en un dolor permanente que amortigua con su adicción al vicodin. House toca un piano de cola en la soledad de su departamento y su artista de cabecera es, según sus propias palabras "el filósofo contemporáneo Mick Jagger" sobre todo cuando afirma que "you can't always get what you want" (no siempre podés obtener lo que querés). House es un niño mimado y caprichoso que sólo se sumerge en su trabajo cuando algún caso desafía su inteligencia, y mientras eso no sucede pasa el tiempo mirando repeticiones de "Hospital General" o jugando con su Game Boy.

House fascina, deslumbra, seduce. Porque en algún punto todos queremos ser House. Queremos ser brillantes en lo nuestro, vestirnos como más cómodo nos resulte y laburar cuando se nos cante. Contestar con ironías todo el tiempo y no necesitar a los demás. Tener razón siempre; todas las semanas descubrir una verdad oculta por alguna frase suelta que se cae de la conversación.

House nos gusta y no podemos desprendernos de su embrujo por las mismas razones que nos gusta ver a los trenes chocar y seguimos a Fredy Krüger o la saga de Martes 13. House nos gusta porque nos pone locos que nos asusten. Y si es con argumentos posibles, mejor.

En los años 90, cuando tiraron abajo el muro de Berlín y el bloque soviético estalló en pedazos, una serie galvanizó multitudes frente al televisor. Eran tiempos de los Expedientes X, y su principal personaje, Fox Mulder, trataba de desarmar en cada capítulo una fenomenal conspiración que incluía desde el gobierno hasta seres de otro planeta. "La verdad está allí afuera", susurraba David Duchovny mirando a cámara y se te fruncía hasta el bolsillo del pantalón. Hoy Duchovny está mucho mejor en su papel de Californication y la última película de los Expedientes X pasó por los cines sin pena ni gloria. ¿Por qué? Porque hoy tenemos a House.

Y House no te lo dice, pero te lo demuestra en cada episodio: la verdad está ahí adentro, adentro tuyo, y si yo no intervengo, te vas a morir.

House es la versión más cruel y despiadada de la vida, que es la vida de los tiempos que nos ha tocado vivir. En un mundo en que los aviones salen de la nada y explotan contra los edificios del centro comandados por tipos que hasta ayer nomás eran tus vecinos, todos esconden algo jodido adentro y una simple tosecita bien puede ser el índice de un cáncer mayor.

Desde que veo House, cada vez que me duele el estómago ya no corro a sentarme en el inodoro, sino que directamente me encomiendo a Dios. ¿Y qué? Durante meses nos resistimos a abrir el sobre de la factura de luz a menos que lleváramos guantes, no fuera a ser que además de un aumento sorpresivo nos saltara ántrax a la cara. ¿O acaso un país no ha mandado soldados y portaviones para arrasar a otro, porque al parecer adentro de unos sótanos ocultos escondían armas con un poder de destrucción fenomenal?

A mí, como a cualquier judío que se precie, lo primero que me enseñaron es: a) que todo el mundo esconde un nazi en potencia y b) que me ponga un saquito porque puede refrescar. De esas dos nociones, paranoia y cuidados sanitarios extremos supongo que nace el trance hipnótico en que entro cada vez que empieza un capítulo del buen doctor.

Cada tiempo le pone nombre a los íconos de su propia paranoia. El de estos días es un tipo cerebral y pura antipatía, a medio afeitar y de mala traza, que camina como puede con un bastón en llamas. Alguien que cura incurables y está condenado a vivir enfermo.

Vivimos como podemos en la era de Gregory House.

House

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Comentarios

A mí también me gusta ese bastardo. Y sip, a veces, cuando riego las plantas me "emparanoio" (¡toma palabro!) si no estaré a punto de envenenarme con las gotas de abono que se han escurrido en la fregadera...

Claro, lo cuentas así y casi que convences. Pero no, a mí no. Si ahora tuviera delante un muro de 30 metros de ancho por 2 de alto, escribiría unas enormes letrotas con spray que dirían: ¡MUERTE A HOUSE!

No sólo vos... ¡también todo su personal!

(Veo que House te moviliza :)

Bernardo: House nos gusta y mucho a quienes vivimos viendo a la humanidad, bajo la "mirada House", que significa creer que la humanidad no sirve mas que para observarla como quien observa un experimento en un laboratorio, o mejor dicho, la humanidad es un gigantesco y gratuito zoológico, puesto ahí para que nos divirtamos, nos asombremos o nos aburramos. No hay diferencia entre ir a un zoológico y caminar por cualquier calle del mundo.

sds

No me gusta la serie, y no la veo.
Me parece muy engreido el tipo.
Debería retirarse de la profesión médica y dedicarse a grabar una serie para televisión. Seguro que lo aplauden y no pone en riesgo la salud y la vida de pacientes.

el otro dia me iba a poner una pollera recién comprada sin lavarla y me acordé del capítulo del house del flaco que se habia puesto ropa sin lavar...
y si, primero la lavé, qué se le va a hacer

A mi House me divierte, me entretiene y me gusta la cosa cínica de su personaje, pero tampoco creo que me gustaría ser como él. No es necesario ofender a nadie para decir lo que uno piensa, sobre todo porque también formamos parte del zoo. Y te lo digo yo, que acabo de agarrarme a puteadas con una señora mayor en el super reciencito nomás.

La anónima de arriba era yo!

¿Le estabas haciendo un "diagnóstico diferencial"?

Hola!!!
comento por solo una cosa:
que compares un nazi en potencia con que refresca afuera es el colmo!!!!
lei la nota entera eh!

Aguante la Raisa combativa!!!!

A mi lo que me fascina no es la posibilidad de llevar un tumor o una bacteria que me mate sin tener a House al lado, a mi lo que me fascina es que exista ese tipo de gente que dice las verdades de la única manera que pueden- se puede simpático o no, da lo mismo- pero que a todos nos sea evidente que ÈL no solo puede, sino que debe. Fascinante.
Pesaditos que se creen con mirada científica e irónica y un finísimo sentido del humor y todo el derecho a comunicarnos lo que piensan de lo que llevamos dentro hay por cientos!
Lamentablemente les falta el talento- uno cualquiera- y por esto son de lo más patéticos. Darían pena si no fueran tan pesados.
Justo lo que no es House, cualquier cosa pero no patético y menos inspira pena.
Tienes razón, a cada tiempo sus héroes.

Entro por primera vez al blog, me parece muy original, voy a pasar a visitarte en cualquier momento

No concuerdo ni mierda con la teoría de la vida, los héroes, sus tiempos y la bosta en balde. Pero qué bueno está House y qué buena está Thirteen, ¿no?

Con respecto a lo que la Raisa comenta, fue la mejor parte del escrito este. A todo Judío le toca su iddishe mame.

Si sos el Toro que yo conozco, no podés no estar de acuerdo con lo de la paranoia, o te echan de macabi.

Dr.Hause es un genio es el Sherlock Holmes de la medicina moderna es la mejor serie que en puesto



dios romu telefono humor tato masaguer