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El nuevo karma del devedé

¿Cómo es posible que los videoclubes se sigan llamando así cuando ahora alquilan devedés? Nadie dice "me voy al devedéclub". La gente a lo sumo avisa: "me voy a alquilar un devedé". Y si uno les sigue preguntando, contestan "al videoclub".

Con la lenta agonía del videocassette - sí, todavía quedan algunos, cerca de los displays viejos apilados, atrás de la sección porno, al lado del baño - perdimos algunas cosas: la imagen detenida que sigue temblando y el fast forward con dos rayitas horizontales verdes en la pantalla. Pero también hemos ganado otras, como la bolsita que protege al devedé y va a dentro de la caja diseñada para protegerlo.

¿Por qué sucede ésto? Se suponía que el disco compacto sería eterno, y a prueba de golpes y rayaduras. No ha sido así, y hay incluso matrimonios que han durado más que un devedé.
Cuando el devedé se raya, la imagen se congela. El muchacho está a punto de besar a la chica, la escena se friza y de inmediato vemos al chico atropellado y un auto que se da a la fuga. No es serio y te deja puteando.

¿Cómo se explica que una película que lleva una semana en la batea esté más rayada que la zona del escritorio donde uno arrastra el mouse? Se explica por la primera ley de comportamiento ciudadano, que indica que lo que no es de uno debe arruinarse, cosa que el que venga por detrás lo padezca. Y la gente que pone un videoclub para alquilar devedés no es tonta y ha tomado nota del asunto.

¿Y cómo se han propuesto solucionarlo? ¿Han implementado un sistema de castigos y expulsión a los que dañen los discos? ¿Te cobran previamente un seguro para cobrarse si perdés una película o la usás para jugar al fresbee? No. Lo han resuelto en dos pasos muy sencillos:

- Primero, dan vuelta la película y miran la base del devedé con mucha concentración. Da lo mismo si está brillante como un esepjo, o rayada con una aguja de tejer. El tipo la mira como si estuviera descifrando una circular bancaria y después dice "ahá" y te la entrega.

- Y ahí viene el segundo paso: no la mete directo en la cajita. La guarda en un sobrecito plástico transparente y después lo mete en la caja.

Ahora bien; uno llega a su casa, abre la caja, saca el sobrecito, abre el sobrecito, saca el devedé. Cuando uno termina de ver la película, dos o tres días después. se encuentra con dos evidencias. La primera, que hubiera sido más barato comprarla que pagar la mora acumulada. La segunda, que ha desaparecido el sobrecito del devedé.

Si señor: los sobrecitos plásticos de los devedés son como las medias de los videoclubes. Vos llevás la ropa al lavadero y te desaparecen las medias. Llevás una película a tu casa y te desaparece el sobrecito del devedé.

La primera vez, el tipo que atiende te dice en un tono semiamable "con la próxima no te olvides de traerme el sobrecito de ésta también." La segunda vez te mira fijo y no te dice nada. La tercera te mira con odio y te suelta "el sobrecito también se devuelve, jefe".

Así que ahí anda uno, que sacó una comedia liviana o una de tiros para relajarse, con el pecho pegado al piso buscando abajo del sillón el sobrecito del devedé. Que encontrarlo es como explicarle algo a la mujer de uno: una tarea imposible. ¿Así que qué terminamos haciendo? Abrimos el cajón del mueble de la computadora, sacamos un sobrecito nuevo, flamante, que estaba destinado a guardar una pila de mp3 o un backup de fotos y guardamos la película para poderla devolver.

¿Y sabés qué? A mí no me joroba en lo más mínimo pagar un western con tres días de mora, porque yo veo las películas como se me antoja y el cine actual me ayuda a dormir. Pero si hay algo que me repiquetea en la paciencia es el maldito, miserable, demoníaco sobrecito de devedé. ¿Por qué tengo que donar uno recién comprado, que tiene como olor a auto nuevo, para reemplazar un plástico arrugado y cachuzo que apenas vuelva a la casa me va a aparecer encima del velador? A quién se le ocurrió la brillante idea de que el planeta necesita más plástico circulando por cada alquiler de devedés?

Y lo peor: ha pegado en el presupuesto, en los usos y las costumbres. No te extrañe verte un sábado a la mañana, a la hora de hacer las compras, diciéndole al empleado de la casa de informática: "Dame diez cds vírgenes, diez devedés vírgenes, veinte cajitas de plástico y diez sobrecitos de plástico... para tener por si acaso cuando vaya a devolver un devedé."

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Comentarios

Yo no he alquilado un dvd en mi vida, así que no tengo el problema de la bolsita esa, ni creo que lo vaya a tener nunca.

Pronostico que en nada desaparecerán todos los videclubs de la faz de la Tierra. El de abajo de mi casa ya desapareció el año pasado, y si no lo compró una familia de chinos, quiere decir que el negocio está requeteacabado. Supongo que debe de ser por la gente que no hace más que perder las bolsitas protectoras esas, y todo el beneficio se les va en reponerlas. No lo había pensado...

Los senderos del mercado, Barb, son inescrutables.

Trabajo en un "VIDEOCLUB", solo alquilamos DVD, los damos en cajas, no en sobrecitos para evitar esa perdida para los socios, espero que no se termine el negocio de los dvdclubs porque mi subsistencia depende de ello.

Tenés que venir a dar una clínica a Tucumán, Sicópata. Si no esta gente no aprende más.

Suscribite a Direct TV...

Tengo cable. Pero agarro las películas empezadas.

Por estos lados no te alquilan con ningún sobrecito plástico,... pero lo que no me quedo claro es la parte de explicarle algo a la esposa :P

El otro día me dí cuenta que se había quedado en casa el famoso sobrecito. Tiene adherido un papelito con el número que corresponde a la película, pero no lo devolví, me lo quedé a propósito, pa' que sufran, ja, ja.
Es la primera vez que no devuelvo uno, pero estoy considerando la posibilidad de coleccionarlos. :P

El problema es que están arrugados y cachuzos como las figuritas que uno ganaba jugando a la tapadita.

Te cambio un 532 por dos 334, que la tengo repetida (la saqué varias veces; me encanta esa película).

Hecho. El que me robé está "chalita", como dicen uds.

Ups! Salí como anónimo, pero era yo.

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