Encuentros y reencuentros
El camino se abre ante nosotros con planicies de arena a los costados. El auto se desliza sobre una ruta suave donde la noche se va a desenrollar de un momento a otro.
- Antes de hacer ningún plan - mi tía enciende un segundo cigarrillo con la colilla del primero. - ¿Tenés amigos a los que quieras visitar?
- No.
Todavía se me mueven en el cuerpo los restos de casi un día volando. Necesito una ducha, tengo sueño, tal vez no soy gentil.
- ¿No? ¿Nadie? ¿Seguro? - la tía fuma despacio en medio de mi primer atardecer en medio oriente, mientras maneja tranquila hacia el sur. - ¿Y tus compañeros de la escuela?
- Tía, hace más de treinta años que no nos vemos. Ni se deben acordar qué cara tengo.
- Vos sabrás.
Poco después me duermo, caigo en un pozo de sueño atrasado y familia por conocer.
Sobre el final, volvemos de pasar un día en la playa con mi primo y su flamante esposa.
- Ah, no te conté - me dice Caty arrastrando las palabras con su acento a caballo entre dos tierras. - Estuve hablando con una amiga y me dijo que su papá fue compañero de universidad del tuyo.
Dany se ríe
- ¿Viste? Es un país chico en un mundo chico.
Cuando volvemos a la casa Caty la llama por teléfono.
- Preguntale el apellido - le digo, sin demasiadas esperanzas. - No conozco muchos compañeros de mi viejo, pero por ahí, quién te dice.
- Dice que se llama Gwirc.
- Preguntale qué es de Jaime.
No llega Caty a apoyar la oreja en el auricular.
-Tomá, quiere hablarte.
- Hola ¿Bernardo? - Me dice la chica del otro lado de la línea. - ¿Sabés quién soy? Soy Adriana, la hermanita de Jaime.
- Hola, me llamo Jaime. Estoy jugando con ésto ¿querés?
A partir de entonces y para siempre, Jaime será el primer amigo que tuve en la escuela primaria. Alguna vez tomaremos la merienda en su casa, donde vive con sus padres y Adriana, una hermanita bebé. Después la vida se meterá en el medio, cada uno seguirá su historia, me enteraré de oídas y cada tanto sobre alguna de sus cosas. Sé que se casó con Mirta - otra compañera del mismo grado - ; alguien me dirá que se vino a Israel.
- Qué loco, Bernardo. - Me dice Adriana con la misma sorpresa con la que la escucho. - Jaime vive a siete cuadras de tu primo.
Le dejo el celular de Dany y diez minutos después estamos saludándonos desde tan lejos en la historia, con una emoción que hasta parece nueva. Quedamos en encontrarnos esa misma tarde en la plaza en la que mis primos y sus amigos sacan a pasear sus perros.
No sé de dónde aparecen Jaime y Mirta pero de golpe estamos abrazándonos, intercambiando nombres y ausencias, poniendo el recuerdo al día. Nos largamos a caminar en lo que queda de tarde, atravesamos plazas y recovecos, callecitas con escalones que siempre bajan, a medida que sus devenires se desgranan en los míos, se entrecruzan los pasados que vivimos a distancia, enredados en la misma historia argentina.
Se hace de noche, una vez más. Siempre que se avanza en la memoria se adentra uno en la oscuridad. Nos vamos a detener un rato: mis primos quedaron lejos.
- ¿Dónde estás parando? - pregunta Mirta, haciendo un alto bajo un árbol.
- En lo de mi tía, en Beer Sheva.
- ¿Y no lo viste a Roni? - saca el celular de la cartera. - ¡Roni vive ahí nomás de Beer Sheva!
Lo que Roni manejará como nadie es el deporte. Será un crack en basquet y llegará a jugar en un club provincial. Vivirá a la vuelta de mi abuela, por lo que nos veremos seguido. Iremos juntos al club durante los veranos, nos sentaremos en la vereda con otros amigos a conversar de cosas importantes. Después lo mismo: la vida. Sé que se recibirá de profesor de educación física, pondrá un gimnasio, en algún momento tomará el avión.
- ¿Roni? - Pregunta la silueta de Mirta en las sombras de Kfar Saba. - Adiviná con quién estoy.
Después de darle pistas le dice, se ríe y me pasa el celular.
- Hola ¿Roni?
- ¿Bernardo? ¡Qué hacés por acá!
Le hago la historia breve del viaje, quedamos en vernos en un par de días, me pide que lo disculpe, "pero en este momento tengo un gato en el motor". Cuando mis primos se acercan les contamos, y Dani vuelve a reirse y a hablarme de las escasas dimensiones del mundo.
Dos días después, Beer Sheva pondrá un solazo duro y seco en la esquina en que debo encontrarme con Roni. No hay un alma en la calle, salvo un auto que se acerca despacio y amaga con detenerse. Me inclino a mirar por la ventanilla, y el tipo rapado con lentes de mosca que me mira desde adentro me resulta familiar. Baja y nos saludamos con la misma efusión e incredulidad. Cuando lo llamé ayer, estaba en una estación de servicio y vio un gato debajo del auto. En lo que miró de nuevo, había desaparecido el animal.
- Tres horas me llevó sacarlo del motor.
Damos unas cuantas vueltas en el auto, terminamos metiéndonos en un bar y pidiéndole a un coso de la mesa de al lado si por favor nos puede tomar una foto. El tipo saca una sola, y esa sola sale más que bien. Roni me recomienda un helado de café que no conocíamos cuando jugábamos a la pelota en el pasaje donde estaba su casa, y mientras de los batidos va quedando la espuma, nos pasamos la posta de los amigos que cada uno ha dejado de ver.
Me cuenta de Sandra y Mario, que se volvieron ortodoxos, se casaron, viven al norte y tienen como dos mil hijos; de Ariel, que es cirujano y se instaló en Francia, al sur. Me muestra fotos de sus hijos y yo hago lo mismo, ya de vuelta en casa, en la pantalla de la computadora.
- No, no se murió - me dice, subiéndose al coche. - Para mí no se murió nadie. Están todos allá y siguen siempre vivos.
Lo veo perderse al doblar la esquina, y a medida que se aleja, el ruido del motor se va apagando adentro de la siesta que se me viene encima. Subo a preparar el equipaje. Cuando vuelva la tía cenaremos por última vez antes de irme, y cuando salgamos a dar vueltas en el coche, le pediré que me lleve a alguna librería. No he visitado ninguna y ya me estoy por volver.
A través de la ventanilla del auto alzo la cabeza y hundo la mirada en la noche de este hemisferio: no conozco ninguna estrella de esta parte del cielo. La brisa, en cambio, es más seca, pero es siempre la misma. Y es cierto: mientras sigamos vivos, ninguno de los nuestros tiene por qué morir.

Con Jaime y Mirta en Kfar Saba

Con Roni en Beer Sheva
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Comentarios
Liiiindo. Me gusta mucho cuando cuentas cosas!!!!!!
Beso.
Barbarita | Octubre 10, 2007 03:02 AM
:)
Beso.
Bernardo | Octubre 10, 2007 03:49 AM
¿Estás usted seguro que no tiene genes de Etgar?
Atrapa la forma con que usted narra la historia.
Espía Jaio | Octubre 10, 2007 10:49 AM
Quién sabe, doña Jaio. No se olvide que somos una nación errante.
Bernardo | Octubre 10, 2007 11:56 AM
Me encanta cuando, despues de esperar unos cuantos días, aparece en Momentito un relato como éste...
Ahí es cuando me dan ganas de tener una remera que en el frente con letras grandes diga "ERLI FAN CLÚ"
Anaik Frita | Octubre 10, 2007 01:16 PM
¡Pedile al Teta que la diseñe!
De un epicúreo a otro, no creo que se niegue.
Bernardo | Octubre 10, 2007 02:46 PM
mmmmh... que pena que me dió... o sería nostalgia no más? es que justo pienso eso, que desde acá nunca se murienron están todos allá, en el país de mi infancia... y por otro lado yo me consuelo pensando que cuando nos separamos, si tiene que ser, nos volveremos a ver, los que se quieren siempre vuelven a encontrarse.
Y eso... qué más poh!?
ps
yo también polerita, mireoiga.
pal | Octubre 11, 2007 09:31 AM
Te lo dije en Israel, el mundo es chico y nunca se sabe con quien uno se va a encontrar cuando sale a la calle.
Es un placer leer...
y fue un placer vivirlo con vos.
Daniel | Octubre 14, 2007 07:53 AM
¿Polerita?
Bernardo | Octubre 17, 2007 02:53 PM
Gracias, Dani. Para mí también ha sido un placer.
Bernardo | Octubre 17, 2007 02:54 PM
la que te pide Anaik poH! machuca'o...
pal | Octubre 18, 2007 07:18 PM
Ah! ¿Entonces encargo dos líneas: remeras y poleras?
Bernardo | Octubre 18, 2007 07:52 PM
La Pal tiene expresiones maravillosas.
En la espalda de la remera tiene que decir "Viva elErli PoH! machuca'o..."
Anaik Frita | Octubre 19, 2007 12:02 PM
Acá en el norte que te "machuquen" es una cosa muy fea. Te transforma en"carnero", "chivo", "gorriau". Todas bellas expresiones, pero tristes, muy tristes.
Bernardo | Octubre 19, 2007 05:00 PM
Que gran frase "... para mí no se murió nadie. Están todos allá y siempre siguen vivos". Me caló hondo... como me trajo recuerdos de gente que muerta en vida ya no veo, pero que ese breve conjunto de palabras se han encargado de recordar, y que me atropellan sin ningún remordimiento.
Me vas a disculpar, pero tengo la obligación moral de publicar tu frase en mi blog... sobre todo porque me dejó los ojos en la mano. Al menos tengo la deferencia de preguntar y pedir permiso, ¿no? jajajajaj
Saludos!
XaR | Octubre 24, 2007 04:22 PM
jajajaaj ahora leyendo los comentarios, me permito un alcance para el coterraneo PAL: habla en castellano, que en el resto de latinoamérica con suerte nos entienden algunas palabras jajajaja
POLERA = REMERA
MACHUCA´O = CHE
POH = PUES
jajajajaja yo trabajo con argentinos, brasileros, chilenos, colombianos, españoles (madrileños y catalanes) y peruanos, y tuve que armar una piedra filosofal!! jajajajaja
Mis saludos!
XaR | Octubre 24, 2007 04:29 PM
ehm... mis disculpas, es ROSETA la piedra :S... tanto Harry Potter me tiene la mente como estropajo jajajajaja
XaR | Octubre 24, 2007 04:31 PM
Mataría saber en qué blog.
Bernardo | Octubre 25, 2007 02:09 PM
Bueno, al final no lo publiqué por respeto al autor! cosas que pasan... además, luego me tildan de "sentimental", así que lo dejaremos para otra oportunidad.
Nada Bernardo, mi blóg es una burla, mejor ni te acerques que quema neuronas jajajajaajaja es como el diario mural del cole, pero sin censura!! jajajajaj
Che, no aprenden nada de los vecinos, no? me saludan a las Sra. K! y mejor no sigo con cosas que duelen (fútbol y política) que luego me rompen el c... a patadas :S
Mis respectos a la mandataria y buena suerte!
XaR | Octubre 29, 2007 10:57 PM
Me sorprende, yo no me acuerdo nada de esos dias del Jardin...solo tengo pantallazos sueltos, ni se como fue mi primer dia y yo que pensaba que eras vos el desmemoriado...no figure nunca ni en un rengloncito de morondanga de ninguno de tus escritos, pero la verdad me gustaria leer mas sobre aquellos anios. Quizas sea mucho pedir. En fin.
Sandra M. | Junio 22, 2008 12:40 AM
Si tenes mas fotos,y de las de antes, publicalas, me gustaria verlas.
Sandra M. | Junio 22, 2008 12:47 AM