Jerusalem a vuelo de tuco (I)
Llego a la terminal de ómnibus y me pongo a buscar un plano. La cabina de informaciones tiene un montón, los veo detrás de un vidrio. Lo que no tiene es un empleado adentro. Hay un cartel en hebreo que supongo dice "me fui, no me extrañen", y según me indica el del puesto que vende quipot - sí, los sombreritos - a diez, veinte y veinticinco shequels, en el tercer piso hay otra cabina. La mujer de atrás de la ventanilla me lo confirma: ella da informaciones, no planos. Planos hay en la cabina de abajo.
En los pisos que separan una cabina y otra hay carteles que en no menos de treintaisiete idiomas te dicen "Bienvenido a Jerusalem".
Salgo de la terminal buscando un kiosco, no sin que antes me hagan pasar la mochila por los mismos rayos equis que en el aeropuerto y me barran el costado con una escoba de esas que hacen piiip si tenés encima aunque sea una moneda de un shekel.
Me agarra hambre de los nervios y me meto en una bollería muy chic, en donde le señalo al dependiente unas masas que pintan bien, le pido dos y le pregunto en algo que pretende ser inglés a cuánto las masitas. "A dos con cincuenta, a lo mejor tres shekels cada una " - alcanzo a entender que me contesta en hebreo. - "Te dejo las dos en siete shekels"
Masticando con ira me meto en una librería y le pregunto a la dependienta si no sabe dónde puedo conseguir un mapa de la ciudad. Me vende uno que termino pagando al precio del Diario de una Mujer Gorda, y con las masas discutiendo por una franja territorial en mi estómago decido que no sé que será del resto de mi vida, pero lo que sí tengo claro es que a mí de Jerusalem me sacan en helicóptero pero no piso de nuevo esta terminal. Me abren la mochila, me rastrillan el costado, salgo a una nueva encrucijada: ¿voy para arriba o voy para abajo?
Jerusalem está entre colinas, tiene más altas y bajas que las relaciones diplomáticas con Jordania, y si se te cae rodando una moneda, ahí te quiero ver.Cuando en los noticieros se ven a ciudadanos israelíes gritando y con las manos en alto, no es en entrentamientos contra los palestinos en Gaza, sino en la montaña rusa de Jerusalem.
Intercepto a unas señoras en la esquina y les señalo el plano para que para que me indiquen la ubicación de la terminal. Me señalan con un dedo el punto alto de la vereda desde donde vengo rodando y gritan ¡Ahí! ¡Ahí! Al principio creo que se hacen las vivas, pero no: ¡es que en el mapa no figura la terminal! ¡Todo el mundo la odia! ¡Nadie la quiere ni ver!
Cuarenta minutos después descubro un pequeño iconito de un ómnibus en medio de un amasijo de calles. Adentro del iconito hay unas caras sonrientes que saludan: los reconozco de inmediato: son el empleado de informaciones, el de la agencia de viajes, la chica de la librería y el de los bollos, que me ofrece tres masitas a 25 shekels.
Por lo menos reconozco el nombre de la calle en donde estoy parado y me mando bulevar arriba en busca de un teléfono público desde donde llamar a mi prima para avisarle que llegué. Me dijeron que en israel hay teléfonos a patadas. También me dijeron que era la tierra prometida. Así que ya te podés imaginar.
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Comentarios
:o)
Yo creía que sabías hablar hebreo...
El sueño de mi vida es viajar a Israel...
Hace unos años cuando yo iba a clases de hebreo, aprendí a decir (y hasta leer)
-atá rotzé café?
-ken, bli jalav. Todá ravá.
Y cosas por el estilo, pero nunca llegué a las lecciones para preguntar por la terminal de omnibus.
Esa debe ser la lección difícil.
Anaik Frita | Mayo 21, 2007 06:27 PM
No se dan cuenta de que si te siguen pasando el aparatito buscametales + hacerte calentar te pueden convertir en Hulk?
ElTeta | Mayo 21, 2007 08:35 PM
Algo de hebreo sé, Anaik, pero no para largarme a hablar. Sobre todo porque puede ser que me contesten, y ahí me quiero ver.
Igual vos preguntás "Eifo a tajaná?" señalando el mapa, y de la estación ni noticias
Bernardo | Mayo 21, 2007 09:51 PM
El teta: un radiólogo acá se tiene que llenar de guita.
Bernardo | Mayo 21, 2007 09:55 PM