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Otro fraude en la mitología nacional

Las lapiceras no existen. ¿Alguien vio una lapicera? ¿Me la puede prestar, que tengo que anotar una dirección? ¿Cómo que no la encuentra? ¿Cómo que la tenía hace un rato justo acá?

No, no se haga ilusiones. Las lapiceras son otra leyenda urbana. Como el hombre de la bolsa. Como los impuestos que vuelven en obras. Como la virginidad.

La peor estafa de la que una persona puede ser víctima es que le intenten vender "una lapicera". Uno compra "la lapicera", se va a tomar un café, pide el diario para hacer el crucigrama, busca en el maletín... y ya no la tiene. ¿Cómo es esto? La debo haber guardado en el saco. Tampoco está. Ni en el bolsillo de la camisa, ni en el pantalón, nada. ¡No puede ser! ¡La acabo de comprar!

La escena es desgarradora y se repite a cada rato en distintos lugares de la ciudad. Miles de incautos caen una y otra vez en las garras de una engaño más viejo que la cultura en fascículos. Y pura industria nacional.


Porque a ver: ¿dónde se inventó el cuento de "la lapicera"? en Argentina, dónde más iba a ser. ¡Y hemos convencido al mundo de su existencia! ¡Hemos exportado la mentira junto al dulce de leche, el colectivo y los dispositivos eléctricos para interrogar!

Un turista llega a nuestro país y ya puede considerarse esquilmado. En el momento que compra una postal, inmediatamente lo convencen de adquirir "una lapicera". El pobre hombre intenta luego escribir unos saludos para enviar a casa, y cae en la cuenta de que lo acaban de engatusar. ¿Dónde puso "la lapicera"? ¡Pero si la acaba de comprar!

En las oficinas "las lapiceras" desaparecen. En las escuelas los chicos se pelean con los compañeritos por que les escamotean las "las lapiceras". Los noticieros se quejan de que los aviones aterrizan en los edificios altos, pero nadie habla de "las lapiceras" que se esfuman cuando van a firmarse los tratados de paz.

A mí cuando era chico me contó un tío que una vez vio una lapicera, pero la vio por poco tiempo. Cuando miró de nuevo ya no estaba. Durante un tiempo no pude dormir.

Yo no pierdo las esperanzas de develar el misterio. Cada tanto paso por una librería y me tiento. Estoy por entrar... pero no. Al peso con cincuenta prefiero tirarlo en la alcantarilla. El sonido de las monedas rebotando contra el fondo dura mas tiempo que las lapiceras y su presencia fantasmal.

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Comentarios

y qué te parece el de los mecheros que compras en el estanco junto al paquete de tabaco y desaparecen antes de encender el primer cigarrillo???

Esa es otra. El objetivo encubierto de la campaña antitabaco es acabar con la estafa del "encendedor que desaparece".

A mi me desaparecen los encendedores antes de terminar el paquete de 10 que compro en el mismo momento.
Sucede todo lo contrario con las cajas de fósforos. Estas se terminan, y aún vacías siguen ofreciendo sus costados para seguir siendo frotadas, así durante meses...

Si alguien tiene una explicación racional a este caso, me avisa.

Si, y otra cosa que pasa es que tirás la colilla del cigarrillo y cae parada. Pero nadie está ahí para certificar tu suerte o astucia. Igual que los Autobuses siempre llegan cuando te acabas de encender un cigarrillo porque estabas cansado de esperar.

¡Lo del cigarrillo que te cayó parado no te lo creo!

Las lapiceras desaparecen unicamente cuando las necesitas.
(No puedo poner acentos porque cada vez que toco alt se me virulea el mensaje)

¿Las lapiceras son los padres?

En mi casa hay muchas...
pero ninguna anda.

La única que funcionaba hasta ayer, hoy tiene plastilina en la punta.(Es que mi hija mira Art Attac).

¿Ves, Anaik? A vos también te estafaron.

Una vez mi abuela llama por TELEFONO, atiende mi hermano.

Abu:-"Hola, te llamo porque estamos de vacaciones en las sierras, anotá la dirección del hotel por si acaso"

Hno:-"Esperá..."

Abu:-"Dale, que es larga distancia"

Hno:-"Esperá que no encuentro ninguna lapicera"

Abu:-"Me hubieras dicho!, tomá, yo tengo una."


(esa es la familia en la que me tocó nacer)

No solo lo de los cigarrillos es cierto. Es tan cierto como ese brillante discurso que se nos ocurre justo en el momento que cerramos la puerta de la oficina donde tendríamos que haberlo dicho.

Hay un capítulo de Seinfeld casi sobre lo mismo. En este caso es sobre cómo uno no sabe cuándo callarse, dice algo genial, y enseguida la arruina con una boludez. George llega a la conclusión que cuando dijiste algo brillante, tenés que levantarte, saludar y tomartelás.

No me acuerdo el nombre del capítulo, eso sí.

Mi marido trae consigo el karma de las lapiceras. Nunca ví a una persona comprar tantas para que desaprezcan. Las esconde en los lugares más insólitos y aún así alguien las encuentra y se esfuman.
Sin embargo yo tengo un secreto: Patomusa le mandó a mi hijo una que es un guardia real inglés. Nadie sabe que sacandole los pies, aparece tan preciado elemento. Así que todos creen que está de decoración. Me salva siempre.

Yo lo solucioné, en el tercer cajón de la mesada, mezcladas con las bolsitas plásticas, hay miles y miles de lapiceras, lapices, marcadores, todos mezclado con tooooodas las cintas scotch que tambien se pierden, espero nunca perder el tercer cajón de la mesada.

¡Urgente sacále una póliza de seguro a ese cajón, no sea que te pase como al marido de Ginger!

Juajajaja pues si las quieren recuperar aquí están todas secuestradas por mi... incluso cuándo creo que es imposible haberle quitado la última adquisición a mi marido, esa que le gusta tanto, no sé como aparece entre mis cosas... otra es que se me pegan las gomas de borrar... no sé como... lo que nunca tengo es pintura blanca para pintar con los ninhos... enfín...a lo mejor el mundo se reparte entre los que nunca tienen lapicera y los que andamos con 20... y lo que a uds les pasa es que no han encontrado su alma gemela... sería un sistema como cualquier otro para buscarla... digo yo.
ah! y a mi se me van los comentarios brillantes e inteligentes cuando trato de poner la enhe...y lo que queda es esto...

Yo decidi dejar una lapicera en cada uno de los ambientes de la casa..... asi tengo una a mano siempre.... lo que a mi me desaparece es el telefono inhalambrico.... NUNCA esta en la base cuando suena!!!! y tengo que revolver todo para encontrarlo. Eso si, una vez encontrado, obvio, deja de sonar....

Encendedores, si.
Tengo un montOn. No tengo mAs porque el pueblo es chico.

(Ahora los caguE. Como no puedo poner acentos voy a escribir como en El Rayo).

Lo del teléfono merece un texto aparte.

(El Teta ya parece césaR brutO)

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dios romu telefono humor tato masaguer