« Las cajas como epidemia | Inicio | El humo de los demás »

Maten al perro de al lado

Puede venir de pavo o de lechón, de champán o de sidra. Pero si no ladra el perro de al lado, no se puede decir que es año nuevo.

El perro de al lado es una especie rara de clasificar. No se le conocen hábitos por observación directa. Lo único que se sabe es que ladra, alto y fuerte. Se lo percibe, por lo tanto, desde la frontera auditiva. Límite que el perro no hace más que ensanchar.

No se sabe a ciencia cierta de qué raza es, ya que se interpone la tapia - por lo general con vidrio de botella picado grueso encima de una capa de porlan - lo cual todavía dificulta aún más la identificación.

Desconocemos, por ende, si es un doberman a toda pila, o un chichuahua transgénico; si ladra porque tiene hambre o solamente ganas de joder.

A lo sumo llevamos una lista como para conocer su modus operandi. Hasta ahora hemos constatado que el pedro ladra con preferencia a la hora de la siesta, el viernes a partir de las 12 de la noche, cuando hay rayos o tiran cohetes y cuando estás a punto de acabar.

Si hay un bebé en la casa, las feromonas del perro de al lado entran en festival, el animal se sobrecarga y le da de continuo las veinticuatro horas. Y si puede, una más.

Cuando hay más perros en el barrio la cosa se complica: el perro de al lado se transforma en piquetero y entra a arengar hasta que no quede uno solo al margen del griterío.

El perro de al lado despierta fantasías de sobremesa. Están los que opinan que hay que tirarle carne con vidrio molido, y los que quieren subirse al tanque de agua a ver si lo logran boletear.
Es, además una suma de interrogantes: el dueño ¿está cumpliendo alguna penitencia? ¿salió este animal de entre las baldosas, que nunca lo vimos y un día, de la nada, empezaron los ladridos? ¿Tiene problemas gástricos? ¿Es un perro bipolar?

A juzgar por cómo te saluda el vecino de la par – cómo si en su casa no hubiera nada radiactivo, – uno está tentado a concluir que el perro es una presencia que se materializa al azar en distintos patios de la zona, en coordenadas difusas y aleatorias.

Ahora, lo que me pone la piel de punta es que el perro me sigue.

Adonde he ido a celebrar, de visita o a tomarme vacaciones, estaba el perro de al lado, déle y déle ladrar. Y no soy el único. Nadie habla del perro de al lado. Pero con algún whisky encima, varios, en voz baja, reconocen su existencia.
¿Qué hemos hecho en esta vida para merecer al perro de al lado? ¿Por qué no se venden espirales, aerosol o cebos para neutralizarlo? ¿Por qué cuando fuimos a comprar la casa había un silencio sepulcral, y el despelote arrancó ni bien firmamos el boleto? ¿Qué especie está faltado para dar cuenta del perro de al lado y equilibrar el ecosistema sonoro de la cuadra?

Está claro que el universo es una cosa sin terminar.

Enviar por mail

Mail del destinatario:


Mail del remitente:


Mensaje opcional:


TrackBack

URL del Trackback para esta entrada:
http://www.elerlich.com/cgi-bin/mt-tb.cgi/770

Comentarios

Yo tambien he sufrido esa presencia fantasmal de la que vos hablas y en dos domicilios diferentes y en ambos casos comence mi existencia tranquila y la tiempo aparecio este castigo maligno que me persigue cual maldicion por donde vivo, lo cierto es que habria que matar a su dueño y al perro llevarlo a vivir con uno para darle el amor que ese hijo de puta que lo usa como alarma ADT no le quiere dar. Es un nuevo fenomeno social del que nadie se hace cargo ni la cana ni la justicia ni la protectora nadie por lo tanto solo lo remedia la paciencia o un poco de carne con aditamentos hacia el can. Gracias por hacerme enterar que no soy el unico sufrido en este mundo pero digo una cosa es el perro o tu vida de vos depende.

Publicar un comentario



dios romu telefono humor tato masaguer