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Cómo poner la lectura a dieta

Hablando de libros de autoayuda, los hay de una clase que toda casa tiene por lo menos uno, y es el de las... sí, el de las dietas. No sé si se han fijado que hay dietas de todo tipo. Hay dietas balanceadas, macrobióticas, de la luna, del ying y el yang, de la manzana, del calendario; en fin: hay dietas para todos los gustos y necesidades. Pero pensándolo un poco, en realidad hay dietas para todo tipo de trampas a la dieta.

Veamos un ejemplo: "Mi médico me dijo que puedo comer toda la pasta que quiera, siempre que no le ponga salsa, ya que la combinación es lo que engorda."

¡Pasta! Hablamos de triglicéridos, harina, hidratos de carbono, relleno de carne, jamón, ricota... ¡y lo que engorda es la combinación con un poco de tomate triturado! O sino, ahí tienen al chocolate dietético. ¡Chocolate dietético! Gente: ¡la sola noción de chocolate se opone directamente al concepto de dietético! Y así con las gaseosas, las jaleas, las cremas, y todo un universo de sustancias alimenticias que prometen no engordarte a cambio de que te lo creas.

Yo por mi parte compré un libro de dietas. Sí, como lo oyen. Luego de leerlo, enterarme conceptos básicos de fisiología humana, recorrer recetarios alternativos, y estudiar distintas combinaciones, opté por armar mi propia dieta, y acabé rebajando más de seis kilos. ¿Cómo lo logré? No comiendo. ¡Es la única forma de bajar de peso!

¿ Y por qué nadie te lo dice?

Bueno, es entendible. Por $49.95... ¡nadie va a decirte que la única forma de bajar de peso es no comiendo!

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