El asesinato como uno de los bellos chismes
Desde hace unos días la ciudad se ha visto sacudida por un crimen aspirante a la galería del horror. Lo poco que se sabe es lo que se puede leer en la primera plana, de golpe invadida por noticias policiales, o en los flashes informativos que están a la orden del día. Así y todo, lo más interesante no es lo que se mira o lo que se lee, sino lo que se escucha por la calle, en la oficina o en los bares. No hay nada como un asesinato para conocer a la gente.
- Mirá, si yo tengo que matar a alguien y después descuartizarlo, para empezar lo meto en un pozo con cal. ¡A ver si alguien iba a oler algo!
Perdón ¿Cómo llegaste a "tener que matar a alguien y despues descuartizarlo"? ¿No trabajabas de portero en mi edificio? ¿No conozco a tu señora, al perrito, no te veo todos los días cuando salgo para el trabajo? ¿Me tengo que asustar?
- Pero qué mina pelotuda. Mirá si no vas a poder hacer viajar el cuerpo. No te descubren más.
Esa es mi hija mayor. No sé en qué rato libre entre el trabajo y el estudio aprendió a hacer desaparecer un cadáver. Le tengo que revisar la biblioteca.
- Para mí que era pasional. No me vas a decir que por guita se corta a una persona en pedazos.
A nadie le interesa, en el fondo saber lo que pasó. La gente lo que quiere es ver lesbianas asesinas. Da mucho más morbo imaginar que si curtís con alguien de tu mismo género te convertís en un monstruo, a pensar que a cualquiera se le vuelan los tornillos el día menos pensado y arma en la calle su propia carnicería. Pero todavía no hemos terminado de escuchar:
- Ah, sí, el esposo de esta mina es el primo de la cuñada de mi tía. Sí, si yo incluso una vez la saludé.
Ahí está. Si esta mujer hubiera descubierto cómo transformar el agua contaminada en nafta y con eso tuviera asegurado el Nóbel de química, habría recibido un sueltito en el diario y después ni pelota. Ostracismo total. Pero como sus logros se sitúan en una franja entre doscientos veinticinco años y cadena perpetua, todo el mundo se le quiere acercar y salir aunque sea con el flequillo en la foto.
¿Estamos locos? No. Estamos aburridos.
Yo me imagino la cantidad de señoras que miran por la celosía y tienen derecho a voto, haciendo cola para invitar a la descuartizadora a tomar un té y que les cuente historias interesantes.
"Ay sí, Choli, mirá: yo la verdad que ese día venía muy mal dormida, y justo viene esta yegua y me levanta la voz. ¡No sabés cómo me puse!"
Y al final van a tener razón. La vida de los demás es puro cuento.
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Comentarios
Mas que la Biblioteca, habría que ver cuales son las series que ve tu hija mayor, o el portero...
Parece que la farmacéutica no miraba CSI Las Vegas, Miami,ni NY; capaz no tenía cable y se conformaba con ver Mujeres Asesinas.
El morbo es cosa importante, sino no se explica el rating que tienen todas esas series de forenses donde aparecen cuerpos asesinados de todas las formas habidas y por haber.
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La pucha que lo tiró de las patas. Yo antes pensaba que era una mina normal. Mientras mas leo Momentito, me doy cuenta de que tengo "problemas" con las cajas, los fumadores, los chicles, el perro de al lado, los alacranes, las bolsitas, el morbo... Estoy a punto caramelo para el chaleco de fuerza. Ya mismo me voy a pelar la cabeza, como la Britney.
Anaik Frita | Febrero 28, 2007 05:04 PM
Es que esta es una página problemática.
Bernardo | Febrero 28, 2007 05:18 PM
Mi marido dice que yo soy una morbosa, por ver todas esas series que nombra Anaik. Sin embargo creo que justamente por eso todavìa no asesiné a nadie. El problema se me presentará el día que dejen de pasarlas.
Ginger | Febrero 28, 2007 11:23 PM
A mí lo de las series no me parece morbo, porque ahí está claro que es una ficción. Es como ir al teatro, o al cine, pero mucho mejor, porque es la tele.
Lo que me llama la atención es cuando la cosa pasa en serio, y la gente lo comenta con la misma liviandad con la que Grissom disuelve un cerdo en orín para calcular el tiempo de corrosión.
Bernardo | Febrero 28, 2007 11:27 PM
¡Excepcional texto!
alicant4ever | Marzo 1, 2007 10:20 AM
¡Gracias!
Bernardo | Marzo 1, 2007 01:20 PM
Me parece que tendemos a identificarnos siempre con algunos de los "protagonistas" del asunto.
Y elegir entre víctima y victimario, depende de cómo se presenta la noticia.
Si existe una descripción de cómo la víctima trató de escapar, luchar para defenderse o lo que sea, lo más probable es que terminemos de identificarnos con las víctimas.
Sino, creo que la mayoría terminamos imaginando qué hubiésemos hecho nosotros, en la situación del victimario.
Anony mouse | Marzo 1, 2007 05:11 PM
No sé.
Vos después de una inundación no escuchás a nadie identificarse con el tipo sentado encima del techo del galpón, ni con el gobierno, ni mucho menos con la lluvia.
No escuchás cosas tipo: "yo en el lugar del coso éste hacía un terraplén ¡y minga me agarraba el agua!". O "yo en el lugar de fulano daba asueto en los colegios secundarios y mandaba a los chicos a colaborar con defensa civil". O "yo que Dios me dejaba de joder".
La identificación es un proceso medio raro, como se puede ver.
Bernardo | Marzo 1, 2007 06:56 PM
Yo se de uno que si se identifica con Dios, parece ser.
Anaik Frita | Marzo 2, 2007 01:21 PM
Y yo creo que vemos tanto muerto por minuto cuadrado, escuchamos tanta brutalidad que al final te acostumbras y terminas en este tipo de comentarios, que es digno de comedor de estudiantes de medicina.
Mi hermano, 20 anhos mayor que yo, llegó choqueado de la "naranja mecánica"... unos anhos más tarde y con esa expectativa la vi yo, y solo muchos anhos más tarde aún, y en otra vida sin dictadura de por medio me dí cuenta de que brutalidad hablaba mi hermano y el juego con la distancia po el que me había hecho pasar Kubrick...
pal | Marzo 2, 2007 01:44 PM
El problema principal que tenían esas dos mujeres era llamarse "Del Valle"
Anaik Frita | Marzo 2, 2007 02:05 PM
Eso. ¿En qué piensan los padres cuando le ponen a una nena de segundo nombre "Del valle"?
Cuando vos le ponés dos nombres a un hijo es porque tenés muchos compromisos familiares que cumplir, y para reservarte el derecho de que se de cuenta cuando estás enojado. "Pablo Gustavo, ¡venga para acá!"
El efecto colateral es que alguien se encariñe con el segundo nombre, y mientras todos lo llaman Pablito, alguno suelto lo llame "Tavo". Un segundo nombre te da más tema de conversación, te ensancha la vida social.
Ahora ¿Quién se va a encariñar con "Del Valle"? Nadie. Eso no es un nombre, es una ubicación geográfica.
Así es como nacen las solteronas y la gente de peligro
Bernardo | Marzo 2, 2007 02:35 PM
Tal cual!
No son de fiar las Del Valle, Del Pilar, De las Mercedes, De los Angeles... hace años que lo vengo diciendo...
(A mis hijas no les puse 2 nombre, pero si estoy enojada les invento uno para llamarlas: Braulia, Ruperta o Rigoberta, depende del grado de enojo que tenga.)
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"Momentito" es un viaje de ida...
¿Cómo salgo de esta adicción?
Anaik Frita | Marzo 2, 2007 05:13 PM
Salí a morder gente en el cogote hasta que se arme un ejército de las tinieblas, pero de los que leen.
Bernardo | Marzo 2, 2007 08:07 PM
parece que Anaik lo logró, van más de 48 horas sin comentar...
pal | Marzo 5, 2007 08:36 AM
Me parece que todos tendemos a formar parte del tribunal dando nuestra propia condena, analizando el caso y buscando la respuesta al cómo y porqué.
Teresita | Marzo 5, 2007 10:25 AM
JA JA! Eso me recuerda que una vez Hernán dijo que las lesbianas no se matan entre ellas, que a lo mucho se arañan, por lo que Nina tenía la integridad segura en el futuro. Le falta camino por recorrer al gordito.(No pude abrir el link de la noticia pero supongo que fue un crimen entre lesbianas).
Laura-cr | Marzo 8, 2007 04:58 PM
No se sabe, Laura. pero es lo que los lectores quieren. Les asegura un continuará.
Bernardo | Marzo 8, 2007 06:27 PM
Si que continúa... mamita querida, apareció un cadaver mutilado en Leales.
¿Será que me fui de Tucumán a tiempo?
Verónica | Marzo 22, 2007 02:31 AM