Alacranes para el desayuno
Éramos pocos para las fiestas, y nos invadió una marea de alacranes.
No sé qué es peor: si la plaga o la leyenda urbana. Porque ya arrancó: se habla de una nena muerta, amigos que no pueden dormir porque les apareció un equipo de futbol cinco con tenazas bajo la almohada; un perro que parece que levita y en realidad se lo lleva una manada de alacranes.
¿Por qué nos eligieron los alacranes? Por las cucarachas. Tenemos cucarachas como para exportar a los países nórdicos.
Ya no esas cucarachas símil alpargata, que te ponías una debajo de cada pie y volvías despacito a la casa. No, estas son unas con pasaporte brasilero, que entraron por un convenio del Mercosur, son más chicas que el aguinaldo y te hacen frente a plena luz del día.
Ya hemos probado con todo y no se van. Les ponés los cebos esos de plástico y parece que viniera el heladero. “¡Chicas, abrieron un shopping!”, gritan y se arrojan en picada. Se supone que esos cuadrados vienen con trampa adentro, y terminan funcionando como edificio en propiedad horizontal.
Lo mismo con el fumigador: le sacan pecho como al camión hidrante en un día de temperatura. El tipo les tira un líquido infalible, y las guachas le bailan “I will survive”. Así no se puede.
El otro día me zarpé mal y le pegué un chancletazo a una que atravesaba la mesada para pedirme una taza de azúcar. Dejé el cadáver bocarriba para que el olor disuadiera a las demás. Nada. Al rato aparecieron los camilleros y el árbitro con el cartel de cambio.
Parece que los alacranes leyeron el diario, y se lanzaron al turismo gourmet. El problema es que son insaciables.
El alacrán es al escorpión como el caimán al cocodrilo: aparentan que juegan en la B, pero lo mismo te llevan puesto.
A mí me mostraron uno adentro de un frasco. Le movías el recipiente y el tipo nada. A una araña le hacés lo mismo y entra a acomodar las patas. Este no. Este se deja mover, estático como un mantra. Y cuando lo dejás quieto te menea un poco el aguijón de cola, como para que recuerdes que algún día va a salir y va a ir a buscarte.
Linda manera de terminar el año. Haciendo una alianza táctica con las cucarachas a ver si nos sacamos de encima a los alacranes.
No me asusta. Hemos abrazado cada cacatúa el uno de enero a la madrugada....
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Comentarios
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bob | Noviembre 16, 2007 10:20 PM